...Y el domingo 29 acudíamos a la llamada el resto de la tribu, nos acercábamos sobre las 11 de la mañana y pudimos apreciar que bonito pueblo es Anento, y el entorno en un micro-clima singular. Saludamos a los alberguistas y nos dimos una vuelta por el pueblo, visitando la iglesia con restos románicos y un bonito porche ( o lonja) gótico. Fuimos luego al pequeño pero encantador parque que hay junto al pueblo, sobre las 12 iniciamos la ruta andando hacia el Aguallueve, que esta muy bien señalizado y en un plis-plas, nos encontramos con este singular paraje con una balsa con agua cristalina. Había musgo y helechos, también hay estalactitas del agua continua que cae, de ahí al nombre, una pequeña cueva llena de humedad y mas musgo.
Estuvimos un buen rato, echamos un pequeño almuerzo a base de fruta, queso y fuet, una mama se baño y un pequeño se capuzo, mojándose toda la ropa, entre risas y algún lloro. Partimos hacia la torre celtiberica, el camino se empina pero hay escaleras que facilitan el acceso a la parte de arriba.
Desde allí contemplamos el pueblo y sus alrededores con sus campos verdes, su bosque de pinos, los huertos cultivados, y es que, la primavera esta esplendorosa. Vemos también algún buitres que se alza mejestuoso, encima de nuestras cabezas. Bajamos lentemente y observando con sorpresa y precaución como el cielo se va oscureciendo, y además se levanta un poco de aire, vamos siguiendo una senda, esta vez sin marcar, nos acercamos a los huertos cercanos al pueblo y un peiron que indica camino.
De vuelta al albergue, le comentamos al encargado si podemos comer dentro, pues las primeras gotas hacen su aparición y para comer fuera la cosa esta mal. Nos deja comer en la sala grande y enseguida montamos las mesas, las tortillas, el quiche, salchichas y otros majares, los pekes lo devoran casi todo, mamas y papas, también damos cuenta de ello, que hay hambre tu, luego postres: lata de piña enorme, bizcochos caseros, melón y chocolate redondean el papeo.
Ya ha parado de llover sobre las 5h, los pekes juegan en el césped a buscar caracoles, al balón y a la comba, algunos papas y mamas van a echarse un cafecico al bar del pueblo (el que no tenía hielo).
Recogemos poco a poco los bártulos y poco a poco, cada familia se va para su casa.

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